Desde Fundación Hazloposible hemos puesto en marcha un nuevo proyecto para facilitar el acceso al voluntariado a través de un canal tan cotidiano y accesible como WhatsApp. La idea es sencilla: que una persona pueda expresar de forma natural (texto o audio) qué tipo de voluntariado busca, cuándo puede colaborar o en qué le gustaría ayudar, y que el sistema le devuelva oportunidades ajustadas a su petición.
Puedes acceder desde aquí: hazloposible.org/voluntariado-whatsapp
¿Cómo funciona?
Para construir este proyecto hemos trabajado con Claude Code, en un enfoque que conecta bastante con el concepto de vibecoding: una manera de desarrollar en la que la conversación con la IA se convierte en parte central del proceso de diseño y construcción. No se trata solo de pedir fragmentos de código, sino de iterar ideas, definir flujos, resolver bloqueos, refinar lógica y acelerar el paso de una necesidad real a una solución funcional.
En este caso, el flujo combina WhatsApp, IA generativa y la API de Hacesfalta.org. La persona voluntaria envía un mensaje en lenguaje natural, la IA interpreta la intención, traduce esa necesidad al formato que entiende la API y devuelve oportunidades de voluntariado relacionadas con lo que la persona está buscando. En otras palabras: convertimos una conversación natural en una búsqueda útil y personalizada.
¿Qué te aporta?
Este proyecto es también un ejemplo muy claro de algo que cada vez vemos con más fuerza: la IA puede aportar un valor enorme al tercer sector. Y no solo en términos de eficiencia interna, sino también a la hora de mejorar la experiencia de acceso a servicios y oportunidades para las personas.
Muchas veces, las barreras no están en la falta de recursos, sino en la dificultad para encontrarlos, comprenderlos o llegar hasta ellos. Si la IA ayuda a que una persona encuentre antes una oportunidad de voluntariado que encaja con su perfil, sus intereses o su disponibilidad, entonces no estamos hablando solo de tecnología: estamos hablando de accesibilidad, acompañamiento e impacto social.
Este tipo de casos de uso muestran muy bien que la conversación sobre IA en el tercer sector no debería centrarse únicamente en la automatización. También debería centrarse en cómo estas herramientas pueden acercar organizaciones y personas, simplificar procesos y ampliar el alcance de iniciativas con valor social.
Seguimos explorando este camino con una idea de fondo muy clara: cuando se aplica con criterio y propósito, la IA no sustituye el trabajo social, sino que puede ayudar a potenciarlo y hacerlo llegar más lejos.